Bodega Bay se encuentra situada en el condado de Sonoma al norte de San Francisco, al otro lado de la Bahía. Al igual que la cercana Sonoma, la zona es conocida por sus viñedos, aunque menos famosos y abundantes que la comarca vecina, pero, sobre todo, por sus parajes costeros. El turismo no es agobiante, dado que el buen tiempo nunca está asegurado y el viento sopla con generosidad. De hecho uno de los pasatiempos de la zona es el hacer volar cometas que se compran en algunos de los múltiples establecimientos que los venden a lo largo de las carreteras.
Y por supuesto, tratándose de una zona costera Bodega Bay es conocida por su marisco y pescado. Eso sí, preparados ambos siguiendo el gusto de la zona: muchas veces en sandwich y con bastante rebozado. Sabores distintos a los de tierras gallegas.
Otra de las visitas “obligadas” es la las comunidades de artesanos. Quién sabe si se trata de reminiscencias de alguna comunidad hippy de los años sesenta o, simplemente, de amor al arte. El caso es que nos podemos encontrar con que al lado de finas exposiciones, con productos no aptos para cualquier bolsillo, se encuentran verdaderos rastros con objetos al que nos resultaría imposible encontrar un destino en nuestras casas.
El alojamiento típico y más recomendable para el visitante es el de las casas de alquiler. Verdaderas mansiones cuyo precio de venta rebasa el millón de dólares se alquilan por unos cientos de dólares para el fin de semana y con todas las comodidades: jacuzzi, piscina… En cualquier sitio web nos podemos encontrar con verdaderas gangas.
Alaska fue adquirida a Rusia allá por 1867 (un caso similar a cuando el recién creado país compró La Florida a España). Su nombre lo debe, por tanto, a los colonizadores rusos. No sería hasta la decada de los cincuenta del siglo pasado cuando pasaría a integrarse en como un estado más dentro de los Estados Unidos.
El clima de Alaska está determinado por su cercanía al Mar de Bering y al Golfo de Alaska y alcanza niveles de frío extremo tierra adentro. Dan ganas de ponerse el abrigo solo de pensarlo.
El mayor tesoro de Alaska es su riqueza natural que permite explotar esa imagen de tierra prácticamente virgen en mucha parte de su territorio. Por contra, la mayor fuente de ingresos económicos la supone la extracción de petróleo. El cómo se puede combinar ambos conceptos es uno de las principales fuentes de tensión a nivel político en la zona. Todavía queda en el recuerdo el accidente del Exxon Valdez y las desastrosas consecuencias medioambientales que tuvo.
Fue a finales del siglo XIX cuando llegó la primera oleada real de inmigrantes atraídos por la fiebre del oro. A pesar de ello posee la menor densidad de población de todo el país, además este territorio inhóspito tiene el mayor porcentaje de población indígena de todos los Estados Unidos.
Al que le queden ganas de darse un paseo por Alaska lo puede hacer cómodamente visionando uno de los últimos éxitos de taquilla: Into the wild.
Portland está situada en el estado de Oregón, en la costa oeste de los Estados Unidos. Tiene una población estimada en algo más del medio millón de habitantes.
Como tantos otros lugares en la costa oeste, Portland cuenta apenas con un siglo y medio de existencia, dato que se refleja en su arquitectura.
Su clima está marcado por cálidos veranos y lluviosos inviernos. Al parecer este clima tiene su importancia a la hora de cultivar rosas y, de hecho, la ciudad, como tantas en los Estados Unidos tiene su propio sobrenombre: “La Ciudad de las Rosas”. Precisamente el International Rose Test Garden constituye uno de los hitos buscados por los visitantes.
Portland es una ciudad volcada con sus parques y espacios abiertos y han sido constantes las iniciativas dirigidas a su protección y desarrollo. Además del anteriormente nombrado International Rose Test Garden otros parques como Forest Park, Mill Ends Park o Washington Park hacen que los amantes de estos lugares disfruten de la naturaleza en toda su extensión, aunque sea en medio de la ciudad.
Para los aficionados al deporte esta ciudad seguramente les será conocida por ser la sede del Trail Blazers de la NBA.
La ciudad de Seattle se encuentra situada al norte de la costa oeste de los Estados Unidos y apenas llega a los ciento cincuenta años de historia. Ha tomado su nombre de un jefe indio que vivía en la zona. Hoy es una ciudad cosmopolita y bien en ella o en sus alrededores se encuentran las sedes de algunas de las multinacionales más renombradas del planeta. Boing, Microsoft o Starbucks son algunas de ellas. El visitante menos prosaico quizás estará al tanto de que Seattle, entre otras muchas cosas, es el lugar en el que nació la música grunge, el estilo musical al que llevarían al éxito Nirvana o Pearl Jam. Para el asiduo televidente comentaremos que Seattle es el escenario de series televisivas como Fraisier o Anatomía de Gray.
La imagen típica nos la presenta salpicada por las gotas de lluvia que caen a menudo sobre sus edificios, aunque como siempre hay división de opiniones respecto al tema y sus habitantes te comentan, casi se defienden, diciendo que en muchas ciudades de la costa este del país, Nueva York incluida, las precipitaciones son mayores que por estos pagos. En todo caso uno de sus apelativos más conocidos es el de “Rainy City”. Dejémoslo en que es una ciudad… húmeda.
Se encuentra rodeada por parajes naturales de singular belleza que ofrecen un brutal contraste al urbanita, pero en esta ocasión nos fijaremos en las atracciones que nos aguardan sin tener que salir de la ciudad. Emblema de la metrópoli is The Space Needle, la torre construida con ocasión de la Feria Mundial de 1962 desde la que se puede, si uno no tiene vértigo y el tiempo lo permite, disfrutar de unas maravillosas vistas de la ciudad y sus alrededores, y de paso comparar alturas con los rascacielos que cubren el horizonte. En The Pike Place Market podemos asistir a una de las atracciones más curiosas, y hasta pueriles, consistente en el lanzamiento de… pescado. Los dependientes de los puestos de pescado, cuando se produce una venta, lanzan el pescado al encargado de preparárselo al cliente. Cuidado que salpica.
Cuando uno habla de esquiar en Estados Unidos inmediatamente viene a la mente Aspen, Colorado. Pero la mega estación no es ni mucho menos el único lugar en Estados Unidos en el que los amantes de la nieve pueden disfrutar del blanco elemento. Sin salir del estado de Colorado nos encontramos con Vail, una joya a apenas a un par de horas en coche del aeropuerto de Denver.
El viajero debe ir dispuesto a aflojar el bolsillo puesto que hay pocas cosas baratas en los alrededores. Nada de chollos de los que se puedan encontrar en algunas estaciones del viejo continente. En todo caso el cambio dólar-euro hace que la visita resulte más liviana para el europeo que se deje caer por aquí. El acceso a las pistas ronda los noventa dólares/día. La oferta hotelera está copada por lo mejor del sector con lo cual es difícil encontrar gangas. Eso sí, los servicios a disposición del cliente son de calidad, acorde con el precio. Se recomiendan los alojamientos con piscina climatizada y jacuzzi al aire libre. Nada mejor después de un día en la nieve.
Pero además de la nieve hay otras atracciones en la zona. El centro de la ciudad, construido con cierto aire centroeuropeo, dispone de tiendas en las que dejarse el sueldo a cambio de ropa y equipos de marca a buen precio para el visitante con euros en el bolsillo y ganas de gastarlos. La oferta culinaria es amplia dado el tamaño del lugar: Denver apenas cuenta con cinco mil habitantes censados.
¡Ah! Se habla español: son multitud los argentinos -y nativos de otras partes de Hispanoamérica- que trabajan en Vail durante la temporada alta.
Vail, un paraiso del ski con apenas cuarenta años de historia.
El Condado de Napa se encuentra situado al norte de la ciudad de San Francisco. En apenas una hora de automóvil se puede llegar a la zona vinícola más famosa de todo el territorio estadounidense; son los vinos de Napa los que inundan los estantes de los supermercados del país. El valle en el que se encuentran los viñedos goza de un clima particular que influye decisivamente en la calidad del vino y que hace que la vegetación que cubre las cercanas montañas haga que el paisaje, muy distinto al de otras zonas aledañas, nos proporcione otra razón más para acercarnos a Napa Valley.
Si el lector ha podido disfrutar de la película Entre copas podrá hacerse una idea aproximada de en qué consiste el “wine-tasting”, principal atracción turística de Napa. El visitante aprovechará que las bodegas de la zona ofrecen degustaciones gratuitas de sus productos para acercarse a algunas de ellas y probar los caldos que se ofrecen junto a otros productos como patés, aceites, etc. En verano son casi inevitables los atascos durante los fines de semana, así que es recomendable, si no somos amigos de las aglomeraciones, elegir otras fechas para la excursión.
Al visitante que haya disfrutado de la experiencia siempre le quedará la opción de continuar camino y acercarse a la cercana Sonoma o otras zonas vinícolas cercanas, de menos fama pero igualmente dignas de ser visitadas. Entre los nombres que nos podemos encontrar a la puerta de las bodegas tenemos algunos que alcanzaron la fama por otras razones como Coppola o Andretti, junto a los de las familias que han contribuido a dar fama al vino de la zona desde hace décadas.
La Super Bowl es, quizás, la festividad oficiosa más importante de los Estados Unidos y a la vez una disculpa para celebrar fiestas a lo largo y ancho del país en torno al televisor. Es el partido de fútbol americano -lo que llaman, para sorpresa del resto del mundo, “football”- con el que se corona al campeón de la temporada.
La fiesta tiene como protagonista principal a la comida y a la bebida en la mesa, y los anuncios comerciales en la televisión. Una disculpa más, en un país que no las necesita, para reunir a los amigos y llenar el estómago. Pizza, barbacoas, y cualquier tipo de comida rápida constituyen la base del menú del día. El espectáculo deportivo parece pasar a un tercer lugar y es que la rivalidad deportiva se entiende de otra manera por estos lares. Al final, nadie se va cabreado aunque su equipo haya perdido, no se toma el pelo al contrario y todos tan amigos; un ambiente muy sano, demasiado sano para un aficionado a los derbys y rivalidades varias.
La gente con la que hablas recuerda los sitios en los que ha celebrado la fiesta otros años, los amigos con los que han estado, pero pocos pueden recordar los contendientes ni casi los ganadores de las ediciones pasadas.
También se recuerdan los mejores anuncios del año anterior y los anuncios de la presente edición son escrutados por los espectadores con el fin de encontrar un vencedor al final del partido. Ni que decir tiene que las empresas anunciantes se dejan un buen pellizco de su presupuesto cuando consiguen un puñado de segundos del espacio televisivo. El fenómeno publicitario, como no podía ser de otra manera, ha llegado también al mundo de Internet.
Y para los que tenga curiosidad por saber qué ha pasado este año: los Giants de Nueva York -aunque juegan en el vecino estado de Nueva Jersey- han batido a los New England Patriots, el mejor equipo del año. Menos en el último y más importante partido.
Las Vegas (sólo Vegas para los estadounidenses) puede tener muchos sinónimos: casinos, juego, mafia, ostentación, mal gusto… Muchos de ellos han permanecido invariables tras el paso de los años otros no tanto. Las Vegas, la metrópolis surgida de la nada en medio del desierto es, por excelencia, The Strip, la arteria en torno a la cual se han eregido los hoteles-casinos que la hacen famosa. Algunas de esas edificaciones siguen siendo herencia y recuerdo de otras épocas, como el Flamingo que levantó, y le costó la vida, al mafioso Siegel. De ello nos enteramos gracias a la película de Warren Beatty.
Hoy la capital del estado de Nevada sigue siendo un destino turístico de primer orden en Estados Unidos. Las construcciones -más bien las reconstrucciones- de sus famosos casinos siguen ofreciendo novedades al visitante que vuelve al lugar del crimen después de unos años y siempre encuentra algún edificio o atracción nueva.
Como en Las Vegas se tiene una idea muy clara de dónde viene el negocio todos los hoteles tienen las puertas abiertas para que los visitantes puedan curiosear por sus atracciones -por supuesto para jugarse el sueldo- y quizás poder hacerse una idea de dónde debería uno de pasar la próxima estancia. La recomendación al viajero que vuelve a Las Vegas es la de probar siempre un nuevo alojamiento. Ya saben, desde el lujo del Winn, una de la nuevas joyas de la corona, hasta la cutrez del Tropicana, que parece haberse quedado anclado en los años sesenta.
Todos los años a mediados de enero Steve Jobs, ese genio del marketing que siempre ha decidido dejar lo de la informática a los que de verdad saben de ello, comunica al mundo la nueva nueva. Lo hace en pleno centro de San Francisco, en el Moscone Center, a media hora de Cupertino, en pleno Silicon Valley, donde Apple tiene sus cuarteles generales.
Parece que Jobs nos tiene acostumbrados últimamente a sacar conejos de la chistera en cada ocasión. Esta vez ha sido el Mac Air y antes el iPhone o el iPod ¿Qué nos esperará para la próxima edición de la feria de Mac?
La otra parte de la fiesta la componen los miembros de la secta Mac que hace cola a las afueras de los dos edificios del Moscone Center y esperan con avidez la buena nueva. Son los mismos fans que lanzarán gritos histéricos -casi siempre fuera de lugar- cuando el gran sacerdote de Apple redima al mundo de la informática de la oscuridad en la que ha estado, hasta entonces, sumergido. Él dijo aquello de que quería cambiar el mundo y lleva camino de conseguirlo.
Cuando los conquistadores españoles iniciaron la exploración de Baja California se pensó en un primer momento que se trataba de una isla y así aparecería reflejado en las primeras relaciones relativas a su conquista.
El nombre de California aparecía por primera vez en La Chason de Roland (La Canción de Roldán) aunque es dudoso que ese sea el origen primigenio de la palabra utilizada para bautizar a los nuevos territorios descubiertos.
Muerto está mi sobrino que conquistó tantas tierras,
y ahora los sajones se rebelaron contra mí,
y los húngaros y los búlgaros y tantos otros,
los romanos, los de Pulla y los de Palermo
y los de África y los de Califerne.
Posteriormente aparece el nombre en una novela de caballerías llamada Las sergas de Esplandián de Garci Rodríguez de Montalvo publicada en 1510. Se trata del quinto libro de caballerías de la serie iniciada con Amadís de Gaula y que tanto éxito tuvo en aquella época.
Parece que el nombre de California se acabó adjudicando a la supuesta isla en torno burlesco, y con la intención de lacerar al mismísimo Hernán Cortés, como responsable de la conquista, debido a lo inhóspito de aquellas tierras después de haberse pensado que contendrían enormes riquezas.
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